Todos tenemos actividades que nos gustan e interesan, que hacemos por diversión o por placer. Incluso expresamos en forma coloquial nuestra “adicción” hacia algo, como una forma de enfatizar lo mucho que nos agrada o la gran necesidad que tenemos de ello. Sin embargo, a veces ocurre que en efecto un hobby o un gusto se transforman en el centro la vida de una persona, al punto de que si no puede acceder a éste, aparecen la desesperación y la tristeza. La gratificación que esta situación le procuraba pasa a segundo plano y el deseo de conseguir el objetivo se convierte en algo compulsivo. Es entonces cuando podemos hablar de una adicción.¿Cómo identificar cuando una persona padece una conducta adictiva?

La palabra clave está en el padecimiento, ya que si bien existen beneficios secundarios en la conducta adictiva, ésta ocasiona sufrimiento. Además, cualquier exceso conlleva perjuicios a la salud física y emocional, de modo que se convierte en un comportamiento autodestructivo. Los ejemplos son variados: ser adicto al cigarro, al alcohol, al sexo, al juego, a la comida, a una persona, etc.

Existen cuatro elementos principales que caracterizan a la adicción: la compulsión o deseo irrefrenable a llevar a cabo la conducta, disminución de la capacidad de auto control, intensos sentimientos de malestar si se impide realizarla, así como persistencia en repetirla a pesar de los problemas que acarrea.

¿Qué hacer frente a una conducta adictiva?

Dos pasos son esenciales para iniciar la lucha en contra de una adicción, en primer lugar el reconocimiento de lo destructivo que resulta persistir en dicho comportamiento; en segundo lugar, que surja en la persona un genuino interés por averiguar qué es lo que le está pasando, por descubrir qué razones inconscientes le llevan a repetir, cuáles son las ganancias que obtiene en forma secundaria a su sufrimiento, es decir, que aparezca un verdadero interés por hacerse cargo de su cura.

En este punto es donde es de gran utilidad la psicoterapia.

Una persona que reiteradamente come en forma compulsiva, a pesar de sentirse inconforme con su figura, puede descubrir que al hacerlo afirma con su conducta una rebeldía ante las restricciones impuestas por su realidad, que literalmente, puede hacer todo lo que se le antoje, como comer justamente aquellos alimentos restringidos dentro de una dieta saludable. La persona que es adicta al juego, puede tomar conciencia de que al hacerlo, persiste en un autoengaño: el de poseer dinero a manos llenas, cuando en realidad está rebasado por sus deudas.

La persona que se engancha en este tipo de conductas adictivas, requiere fortalecer su habilidad para manejar los conflictos emocionales, para tolerar sentimientos como la frustración, la soledad, la tristeza, etc.; sin tener que recurrir a acciones impulsivas con las que solamente consigue un alivio pasajero e irreal, que lo atrapan en un círculo vicioso de más sufrimiento.

Por medio de la psicoterapia, se busca que la persona que padece una adicción, tome a su cargo su autocuidado y deje de responsabilizar a los demás o a las circunstancias por las frustraciones propias de la vida. Es importante reconocer que con su conducta expresa su deseo de hacer algo, de tomar control sobre lo que le pasa, pero que representa una respuesta inadecuada debido a sus consecuencias perjudiciales.

En las sesiones se confronta al paciente con su negación, pues las recaídas en la conducta adictiva se explican por una momentánea incapacidad para considerar las causas y las consecuencias de las propias acciones. Por el contrario, ser capaz de preguntarse qué es lo que realmente se quiere y qué experiencia emocional está tratando de evadirse, ayuda a poner un freno a la compulsión.

Otra parte fundamental del trabajo, consiste en descifrar qué significado tiene para cada paciente el objeto adictivo. Descubrimos en algunos casos que la comida representa una imagen parental bondadosa, o que una sustancia como el tabaco alimenta un sentimiento grandioso de sí mismo, o bien que la conducta adictiva ha sustituido la relación con otras personas, como trabajar obsesivamente.

Lo que ha de quedarnos claro es que detrás de la conducta adictiva no se encuentra únicamente la búsqueda de placer, sino que es la expresión de conflictos emocionales más complejos, que impiden a la persona tolerar la ansiedad y confiar en sí misma. Un tratamiento multidisciplinario será siempre la mejor opción para una persona que desee librarse de este padecimiento.

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Escrito por: Rosa María Buendía

Con quince años de experiencia en psicoterapia, está interesada en aplicar el psicoanálisis para ayudar a los pacientes a conocerse mejor, a comprender sus emociones y a mejorar sus vínculos.