En reiteradas ocasiones a lo largo de nuestra vida nos encontramos a nosotros mismos con la necesidad de hacer un cambio, que puede implicar un esfuerzo muy concreto y sencillo pero también puede tratarse de algo que impacta en muchos sentidos la forma en que vivimos nuestra cotidianeidad y que requiere de una sumatoria de esfuerzos que nos permitan materializarlo. Además la idea o la necesidad de hacer un cambio, pueden provenir de nosotros mismos o de quienes nos rodean, lo cual suele generar un resultado muy distinto. Pero ¿qué es un cambio?

Los seres humanos solemos tener ciertos anhelos en la vida, desde cosas materiales hasta cosas que transcienden para nosotros por su significado y su profundidad. Lo que muchos deseamos es la salud de nuestro cuerpo, solemos imaginarlo en las condiciones óptimas e ideales y podemos incluso temer el padecimiento de una enfermedad o la pérdida de nuestra independencia y autonomía, sobre todo cuando nos aproximamos a la vejez. Sin embargo el hecho de que deseemos tener un cuerpo saludable no significa que estemos dispuestos a hacer los esfuerzos que se requieren para poder alcanzar esa realidad. O sea queremos el resultado pero no el camino que nos puede llevar al mismo.

En este ámbito de la salud lo procesos de cambios verdaderos y duraderos, se caracterizan precisamente por la conjunción del deseo de tener una condición saludable y la disposición a realizar los esfuerzos que se requieran para obtenerlo. Ahora bien, dicho estado de coherencia con uno mismo no se consigue de manera súbita ni sencilla, en realidad suele presentarse después de un proceso que se desarrolla gradualmente y a lo largo del tiempo.

Los cambios son en este sentido un proceso de transformación que se gesta a lo largo del tiempo, marcando una diferencia cada vez más evidente entre lo que se queda en el pasado y lo que se vive en el presente y lo que se busca conseguir en el futuro. Estos cambios llevan implícita la pérdida de algo, un dejar atrás, un despedirse de aspectos y circunstancias de uno mismo para abrirse a la posibilidad de un futuro incierto pero esperanzador. Es un decir adiós al ayer, al mismo tiempo que se saluda al mañana, y ambos ocurren en aquello que decidimos y realizamos en el hoy.

La clave de este proceso  no radica en lo que dejamos atrás, sino en la actitud y el aprendizajecon que lo dejamos, tampoco radica en concentrarnos para el futuro incierto y cambiante, quizá la clave tenga que ver con la forma apasionada con que nos enfrentemos a las dificultades y las complicaciones del presente. No existe camino perfecto, no existe guerrero infalible, pero en tanto haya vida siempre tendremos oportunidad de aprender de nuestras experiencias.

Ante las pérdidas, esfuerzos e incertidumbres que se requiere atravesar para lograr nuestros procesos de cambio resulta fundamental ocuparnos de disfrutar el camino, contesta las siguientes preguntas que te ayudarán a comprender mejor tus procesos de cambio:

  •  ¿Qué cosas te gustaría cambiar de ti y de tu vida?
  • ¿Estás consciente del tiempo y esfuerzo que se requiere para concretarlo?
  • ¿Estás dispuesto a renunciar a aquello que tienes que dejar atrás para poder concretar el cambio?
  • ¿Tienes presente tanto las dificultades que se pueden presentar en el futuro como los beneficios que puedes conseguir con este cambio en tu vida?
  • ¿Cuánto te das chance de sorprenderte y disfrutar tus cambios? 
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Escrito por: Allan J. Hernández Ceron

Allan Hernández, psicólogo y psicoterapeuta, siempre interesado en la transmisión de la importancia que tienen las emociones y los pensamientos para llevar una vida saludable, tanto dentro como fuera de uno mismo. En VIME procura conjugar este deseo con la psicoterapia.