¿En alguna ocasión has notado que aumenta tu ingesta de alimentos o disminuye cuando tienes periodos de estrés? ¿En alguna de estas situaciones tienes el impulso de comer “compulsivamente”, o caso contrario no tienes la necesidad de consumir alimentos?

Probablemente hayas notado que esto pasa mucho cuando estamos sometidos en periodos de estrés y es más común de lo que parece, el impulso de comer tiene mucha relación con determinados estados ánimo, aunque no todas las personas les suceden lo mismo.

En periodos de estrés ya sea por el trabajo, casa, familia, relación con la pareja o alguna situación ajena a nosotros nos sentimos “muy agitados emocionalmente” y esto nos provoca síntomas que tienen que ver con la ingesta de comida, por consecuencia puede llegar a afectar a nuestra salud emocional y también la física.

Cuando estamos bajo la influencia del estrés puede afectar nuestra forma de comer y generalmente se traduce en dos respuestas naturales.

  1. Puede aumentar la ingesta de alimento:

Una situación es que tendemos a comer más, y en ocasiones de manera compulsiva, en algunas ocasiones puede ser para “calmar o tranquilizar”, incluso para “callar” lo que nos molesta o nos incomoda a pesar de no tener apetito.  El estrés puede ignorar la sensación de saciedad, los alimentos que se ingieren en épocas de estrés suelen ser hipercalóricos. Además, cuando estamos ocupados con la comida, dejamos de pensar en las cosas que nos angustian, deprimen o enojan, por lo que en esos momentos nos sentimos mejor.

  1. Puede disminuir la ingesta de alimento:

Cuando estamos estresados, todo nuestro sistema digestivo se altera y pude causar la falta de apetito, a pesar de sentir hambre, pero el simple hecho de pensar en ingerir algún alimento da la sensación de náuseas y eso impide la ingesta de alimentos. En ocasiones el no comer parece ser un “castigo”, y ante los problemas que nos angustian, la comida parece lo menos importante, por lo que no nos obligamos a comer.

Es frecuente que cada persona haya experimentado con mayor medida alguna de estas vertientes, pero cabe la posibilidad que podamos hacer las dos en diferentes etapas del estrés. Estas respuestas son especialmente negativas en personas que están realizando dietas para controlar su peso, y esto puede ser una razón por la cual no terminan sus tratamientos de forma exitosa.

En este sentido, la psicología actúa en el campo de la nutrición cada vez con más ímpetu, para ocuparse de aquellos aspectos de un estado emocional y como pueden repercutir directamente en nuestro patrón de ingesta de alimentos. Acude a tu psicólogo de preferencia para comenzar una nueva etapa en tu control de peso.

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Escrito por: Georgina Reséndiz

Georgina Rocío Reséndiz Pizarro, licenciada en psicología, con maestría en psicoterapia psicoanalítica con más de 6 años de experiencia, profesional en la atención de adolescentes y adultos. Su objetivo es comprender y analizar el proceso mental de las personas para trasformar ideas y así lograr una mejor calidad de vida. En VIME ha logrado trabajar con los pacientes de una manera equilibrada con el apoyo del equipo multidisciplinario y a su vez obtener mejores resultados.