¿Cómo adquirir nuevos gustos por la comida?
15 septiembre, 2023 por
L.N. Daniela Aguilar
Comer es uno de los grandes placeres de la vida. Nadie puede mentir al decir que hay ciertos platillos que saben mejor que otros y, por lo tanto, a la hora de probar una comida o un alimento nuevo tenemos el miedo de qué tanto nos pueda agradar. El sabor es uno de los factores más importantes que influye en si un alimento nos parece rico o no, pero no es el único, veamos más a fondo esto…

A la hora de alimentarnos nuestros cinco sentidos están al tanto de lo que están percibiendo: el gusto, por una parte, detecta los sabores dulces, salados, amargos, ácidos y umami, un factor importante para que un alimento sepa delicioso. El umami proviene del japonés y significa “sabor agradable o sabroso”, se encuentra en cantidades pequeñas en la mayoría de los alimentos frescos cómo verduras, frutas, carnes, legumbres, cereales y lácteos para potenciar su sabor rico de manera sutil y prolongada, sin embargo las industrias alimentarias lo agregan en sus productos en cantidades excesivas, generando que “no puedas comer solo una” cantidad pequeña de lo que viene en el paquete y dependas de esos sabores tan intensos que la comida saludable no contiene. La industria formula sus productos de manera que sean deliciosos para ti, por ello esto puede influir en que te gusten más como saben unas papas de bolsita que unos palitos de zanahoria y pepino. 

Por otro lado, el olfato está sumamente relacionado con esto, ya que normalmente una comida que huele bien también sabe bien y por ello siempre que cocinemos hay que buscar que al momento de estar preparando los alimentos estos tengan un olor agradable. Para logarlo se le puede agregar un extra de sabor con especias o utilizar técnicas culinarias que realcen el gusto a preparaciones cómo el asado o a la plancha. Sumado a esto, la vista es el factor que generará que un alimento sea de nuestro agrado, no por nada dicen que “del amor nace la vista”, por lo que preparar los alimentos y presentarlos de manera visualmente atractiva nos ayudará a que unas verduras o una proteína se nos antoje y la comamos con más gusto.

Otros factores importantes que influyen en el gusto son la genética y la cultura: por su parte la genética humana busca los “sabores de supervivencia”, es decir, los sabores dulces, salados y grasos que el cuerpo relaciona con energía, equilibrio electrolítico y reservas, respectivamente. Recordemos que, en el sentido nutricional, nuestro cuerpo cree que seguimos siendo cavernícolas, el cuerpo no está adaptado a que tengamos comida calóricamente alta, llena de azúcares, sal y grasa todo el tiempo. El cuerpo no sabe cuándo vamos a volver a comer, por lo que a la hora de sentir hambre o antojo busca estos alimentos porque necesita reservas para sobrevivir. Y si le sumamos a esto que, durante nuestra gestación, nos adaptamos a todo lo que consumía nuestra madre y nuestros gustos se fueron desarrollando desde ahí, es importante empezar a darle a conocer a nuestro cuerpo cuales son los alimentos que en verdad lo van a beneficiar y le van a ayudar no solo a sobrevivir, si no también a vivir plenamente y ser saludable física y psicológicamente. 

Por último, la cultura es algo que hay que destacar ya que cada una utiliza una combinación de ciertos alimentos que caracterizan a la cocina de una región. Hablando específicamente de México, nosotros tenemos grandes alimentos para combinar cómo el maíz, jitomate, leguminosas, calabaza, chiles y muchos más. El problema radica en la frecuencia y cantidad de ciertos platillos que pueden ser muy densos calóricamente, por ello es importante encontrar el equilibrio, no satanizar ningún alimento y a la vez no comerlo en exceso. Las preparaciones cómo sopes, pozole o quesadillas son saludables, solo hay que saber cómo prepararlas, es decir, procurar no freír las tortillas al comerlas, no agregar grasa de más a los caldos, consumir la cantidad de proteína magra adecuada, buscar que haya al menos 2 tazas de verduras con el platillo o acompañándolo y tomar agua junto a estas comidas que no eleve la cantidad de calorías que contiene el platillo. Por ejemplo: dos sopes medianos calentados únicamente en el comal, con frijoles machacados (no refritos), pechuga de pollo deshebrada, lechuga y queso fresco con salsa verde, acompañada de agua natural. Lo anterior es una excelente opción para una comida nutritiva y deliciosa. Todo está en la creatividad y el manejo de tus porciones, la comida mexicana es saludable, no hay que estigmatizarla. 

En conclusión, si buscamos crear hábitos y gustos nuevos, será de suma importancia evaluar todos estos factores: los sabores y olores que nos atraen para saber como cocinar nuestros alimentos, la manera en la que nuestro cuerpo se comunica con nosotros y que alimentos nos pide, y la cultura dentro de la que estamos para conocer la frecuencia y cantidades que puedo comer de ciertos platillos. 

Un gusto nuevo se adquiere probando de diferentes maneras y abriendo nuestra percepción a nuevas experiencias. Para que se genere un hábito o gusto nuevo, es necesario estarlo practicando al menos 21 días, ahí es donde irás conociendo los diferentes matices que los alimentos tienen y pueden ofrecerte. No te desesperes, porque no se crearán de un día a otro, si mantienes tus objetivos claros, verás que conforme pasan las diferentes probadas descubrirás los diferentes platillos que te gustan y se irán convirtiendo en parte de ti. Mantente atento a todas tus señales corporales, existen momentos donde es mejor probar nuevas cosas y donde no tendrás la tolerancia para hacerlo, por ello la paciencia es la clave, confía en tu proceso y avanza conforme lo permita apoyándote de tu equipo Vime que estará ahí contigo en todo momento.
L.N. Daniela Aguilar 15 septiembre, 2023
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